Canto a su amor desaparecido, un poema en contra de los horrores de las dictaduras

En Canto a su amor desaparecido, publicado en 1985, Raúl Zurita agudiza su mirada lírica y descarnada de la miseria política y social de Latinoamérica. Estas circunstancias históricas y políticas recorren la obra del poeta, quien, a partir de las oscuras historias de la existencia propia, emprende un recorrido incierto y doloroso en busca de la sanación. Esta obra tiene como tema la desaparición política implementada por las dictaduras militares latinoamericanas. El continente es proyectado en los poemas como un cementerio, un conjunto de nichos -los países- agrupados entre sí por la lógica del exterminio, la intolerancia, el hambre, la injusticia y la opresión.

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Canto a su amor desaparecido (fragmento)

Ahora Zurita —me largó— ya que de puro verso y desgarro te pudiste

entrar aquí, en nuestras pesadillas; ¿tú puedes decirme dónde está mi
hijo?

—A la Paisa
—A las Madres de la Plaza de Mayo
—A la Agrupación de Familiares de los que no aparecen
—A todos los tortura, palomos del amor, países chilenos y asesinos:

Canté, canté de amor, con la cara toda bañada canté de amor y los
muchachos me sonrieron. Más fuerte canté, la pasión puse, el sueño,
la lágrima. Canté la canción de los viejos galpones de concreto. Unos
sobre otros decenas de nichos los llenaban. En cada uno hay un país,
son como niños, están muertos. Todos yacen allí, países negros, áfrica
y sudacas. Yo les canté así de amor la pena a los países. Miles de cruces
llenaban hasta el fin el campo. Entera su enamorada canté así. Canté el
amor:

Fue el tormento, los golpes y en pedazos
nos rompimos. Yo alcancé a oírte pero la
luz se iba.
Te busqué entre los destrozados,
hablé contigo. Tus restos me miraron y yo
te abracé. Todo acabó.
No queda nada. Pero muerta te amo y nos
amamos, aunque esto nadie pueda enten-
derlo.

—Sí, sí miles de cruces llenaban hasta el fin el campo.
—Llegué desde los sitios más lejanos, con toneladas de cerveza
—adentro y ganas de desaguar.
—Así llegué a los viejos galpones de concreto.
—De cerca eran cuarteles rectangulares, con sus vidrios rotos y olor
—a pichí, semen, sangre y moco hendían.
—Vi gente desgreñada, hombres picoteados de viruela y miles de
—cruces en la nevera, oh sí, oh sí.
—Moviendo las piernas a todos esos podridos tíos invoqué.
—Todo se había borrado menos los malditos galpones.
—Rey un perverso de la cintura quiso lomarme, pero aymara el
—número de mi guardián puse sobre el pasto y huyó.
—Después me vendaron la vista. Vi a la virgen, vi a Jesús, vi a mi
—madre despellejándome a golpes.
—En la oscuridad te busqué, pero nada pueden ver los chicos lindos
—bajo la venda de los ojos.
—Yo vi a la virgen, a Satán y al señor K.
—Todo estaba seco frente a los nichos de concreto.
—El teniente dijo “vamos”, pero yo busco y lloré por mi muchacho.
—Ay amor
—Maldición, dijo el teniente, vamos a colorear un poco.
—Murió mi chica, murió mi chico, desaparecieron todos.

Desiertos de amor.

Ay amor, quebrados caímos y en la caída
lloré mirándote. Fue golpe tras golpe, pero
los últimos ya no eran necesarios.
Apenas un poco nos arrastramos entre los
cuerpos derrumbados para quedar juntos,
para quedar uno al lado del otro. No es duro
ni la soledad. Nada ha sucedido y mi sueño
se levanta y cae como siempre. Como los
días. Como la noche Todo mi amor está aquí
y se ha quedado:

—Pegado a las rocas al mar y a las montañas.
—Pegado, pegado a las rocas al mar y a las montañas.
—Recorrí muchas partes.
—Mis amigos sollozaban dentro de los viejos galpones de concreto.
—Los muchachos aullaban.
—Vamos, hemos llegado donde nos decían —le grité a mi lindo chico.
—Goteando de la cara me acompañaban los Sres.
—Pero a nadie encontré para decirles “buenos días”, sólo unos brujos
—con máuser ordenándome una bien sangrienta.
—Yo dije —están locos, ellos dijeron— no lo creas.
—Sólo las cruces se veían y los dos viejos galpones cubiertos de algo.
—De un bayonetazo me cercenaron el hombro y sentí mi brazo al caer
—al pasto.
—Y luego con él golpearon a mis amigos.
—Siguieron y siguieron pero cuando les empezaron a dar a mis
—padres corrí al urinario a vomitar.
—Inmensas praderas se formaban en cada una de las arcadas, las
—nubes rompiendo el cielo y los cerros acercándose.
—Cómo te llamas y qué haces me preguntaron.
—Mira tiene un buen culo. Cómo te llamas buen culo bastarda chica,
—me preguntaron.
—Pero mi amor ha quedado pegado en las rocas, el mar y las montañas.
—Pero mi amor te digo, ha quedado adherido en las rocas, el mar
—y las montañas.
—Ellas no conocen los malditos galpones de concreto.
—Ellas son. Yo vengo con mis amigos sollozando.
—Yo vengo de muchos lugares.
—Yo vengo llorando. Fumo y pongo con los chicos.
—Es bueno para ver colores.
—Pero nos están cavando frente a las puertas.
—Pero todo será nuevo, te digo, oh sí lindo chico.
—Claro —dijo el guardia, hay que arrancar el cáncer de raíz,
—oh sí, oh sí.
—El hombro cortado me sangraba y era olor raro la sangre.
—Dando vueltas se ven los dos enormes galpones.
—Marcas de T.N.T., guardias y gruesas alambradas cubren sus vidrios
—rotos.
—Pero a nosotros nunca nos hallarán porque nuestro amor está pegado
—a las rocas, al mar y a las montañas.
—Pegado, pegado a las rocas, al mar y a las montañas.
—Pegado, pegado a las rocas, al mar y a las montañas.
—Murió mi chica, murió mi chico, desaparecieron todos.
Desiertos de amor.

Nos descargaron cal y piedras
encima. Por un segundo temí que
te hicieran daño.
Ay amor, cuando sentí el primer es-
trépito me pegué todavía un poco
más a ti.
Fue algo.
Sí, seguro fue algo. Sentí las pie-
dras aplastándote y yo crei que gri-
tarías, pero no. El amor son las
cosas que pasan.
Nuestro amor muertos no pasa.
 Me derrumbé a tu lado creyendo
que era yo la que me arrojaba.
El pasto estará creciendo me ima-
gino. En verdad me gustan más las
piedras creó, no, el pasto
Creí que eras tú y era yo. Que yo
aún vivía, pero al irme sobre ti algo
de tu vida me desmintió.
Fue sólo un segundo, porque des-
pués te doblaste tu también y el
amor nos creció como los asesi-
natos.
Es dulce y no. Fue el último crujido
y ya no hubo necesidad de mo-
verse Todo ahora se mueve.
Tus pupilas están fijas, pero cua-
tro ojos infinitamente abiertos ven
más que dos.
Por eso nos vimos.
Por eso nos hablamos, y con tu
espinazo sostienes el mío. Y aun-
que nadie lo verá, yo alguna vez
pensé que sería bueno esto, que
está bien. Que sería.
Ahora todos son caídos menos
nosotros los caídos.
Ahora todo el universo somos tú
y yo menos tú y yo.
Tras los golpes, ya idos, nos des-
plazamos un poco y destrozada yo
fui lo único que sentiste acercarse.
Nadie sabrá el destino, porque tú
eres el que busco, el que cuido.
Llorona de ti tal vez seamos todos
una sola cosa. Yo ahora lo se pero
no importa.

—Ay, grandes glaciares se acercan, grandes glaciares sobre los techos
—de nuestro amor.
—Eh ronca, gritó mi lindo, los dinosaurios se levantan Los helicópteros
—bajan y bajan.
—Donde yacen los viejos galpones, las paredes muy altas con torres
—de TV.
—Tú podrías aparecer en las pantallas, oh sí amor.
—En mis sueños enciendo el dial y allí apareces en blanco y negro.
—Digo: —ése es el chico que soñaba, ése es el chico que soñaba.
—Cuando despierto sólo hay heridos en un largo palio y cueros
—cabelludos colgando de las antenas.
—Oigan amigos —les grité— esas épocas ya pasaron. Sólo se rieron
—de mí.
—Marcaron a los muchachos y a bayonetazos les cortaron el pelo.
—¿Fumas marihuana? ¿Aspiras ncoprén? ¿Qué mierda fumas rojo
—asqueroso?
—Pero son lindos. Aun así yo me reglo de verlos, mojo la cama y Runo.
—Yo me enamoro de ellos, me regio y me pinto entera. Envuelta en
—lágrimas los saludo,
—pero todos sueñan hoy el sueño de la muerte, oh sí lindo chico.
—Grandes glaciares vienen a llevarse ahora los restos de nuestro amor.
—Grandes glaciares vienen a tragarse los nichos de nuestro amor.
—Las nicherías están una frente a la otra.
—De lejos parecen bloques.
—Todo lo vi mientras fuerte me daban pero me vire, y mi guardián
—no pudo retenerme.
—Allí conocí los colores y vi al Verdadero Dios gritando dentro de
—los helados galpones de concreto,
—ahullando dentro de los fantasmas galpones de concreto,
— mojándome entera dentro de los imposibles galpones de concreto.
—Muía chilena -me insultaba mi madre- ya llegará también tu hora.
—Me vire por muchos lugares y vi a mis viejos sin salir de allí.
—Son como Dios.
—Pero ellos no saben que su cachorra se está muriendo de amor y
—golpes en los viejos galpones.
—Ahora me buscan pobres viejos ateridos.
—Preñándonos de gruesos escupitajos, juntos, jóvenes y viejos
—reventaremos.
— ay amor reventaremos
— ay amor reventaremos
—La generación sudaca canta folk, baila rock, pero todos se están
—muriendo con la vista vendada en la barriga de los galpones.
—En cada nicho hay un país, están allí, son los países sudamericanos.
—Grandes glaciares vienen a recogerlos.
—blancos glaciares, sí hermano, sobre los techos se acercan.
—Murió mi chica, murió mi chico, desaparecieron todos.
Desiertos de amor.

Lloré así y canté. Aullando los
perros perseguían a los mucha-
chos y los guardias sitiaban.
Lloré y más fuerte mientras los
cuerpos caían. Blanco y negro lloré
el canto, el canto a su amor des-
aparecido.
Todo el desespero mío yo lloré.
El pasto sube hasta las nicherías.
Los muchachos paisa le dije ten;
ten mi pena y se apaga.
Nostalgia cantamos por los países
y por el país chileno.
Procesión fue y sentencia, cruza-
mos los otros nichos y frente al
país nuestro estalló el salmo.
Toda la pena.
Todo el salmo cayó entonces so-
bre su amor que no estaba. De
nostalgia cantó por ellos, por ellos,
por los países muertos puse no,
no dolía.
Los países están muertos. Un
Galpón se llama Sudamérica y el
otro Norte.
Tormento me dio la vista, dije
El responso canta-
mos. Entera mi mala estrella cante
entonces el canto a mi amor que
se iba. Muchas cruces se llama-
ban e iban.
Todos paisanos dije llorando se ha
ido Se fue, y yo no peno ni no peno.
La Internacional de los países
muertos creció subiendo y mi amor
puse. Todo el amor paisa, todo el
lloro mío sumé y sonó entonces la
General de los países muertos.
Así desangré yo la herida y al
partir rojo sonó el canto a mi amor
De desaparecido. Todas estaban como
abriéndose igual que fosas estas
letritas, el grito, el país puse no,
no dolía. no dolía.

—Cantando, cantando a su amor desaparecido.
—Cantando, cantando a su amor desaparecido.
—Sí hermosa chica mía, lindo chico mío, es mi karma ¿no?
—Todos los países míos natales se llaman del amor mío, es mi lindo
—y caído. Oh sí, oh sí.
—Todos están allí, en los nichos flotan.
—Todos los muchachos míos están destrozados, es mi karma ¿no?
—Me empapo mucho y te quiero todo.
—Cantando, oh sí, cantando a su amor desaparecido.
—Cantando, oh sí sí, cantando a su amor desaparecido.

Argentina, Uruguay y los países
chilenos del amor mío y desapa-
recido.
Por escalera se sube de un país a
otro. Por ascensores se sube o por
aviones del amor mío que también
baja las penumbras y a veces sube.
Allí andanos yo y tú. Allí andamos,
entre las fosas tú y yo que nos
hablamos: —¿Me comiste? ¿porque
tenías hambre chileno me comiste?Te quería, te quería tanto, dice, que
toda la noche negra silbó y yo te
sostuve con mi mano y lo viste.Es cosa sólo de muertos.
Sí, es sólo cosa de los muertos el
ver cada una de estas letras
abriéndose en nichos.
Letras, letritas, dice, tumbas del
amor ido dice. Yo te sostuve con
mi mano y lo viste. Países idos
dice.
¿No te apenaste? Flores del Cen-
tral país cambiaron y era que yo
me moría.
De tu lado me morí y me pusieron
arriba como los países argentinos
están ubicados sobre los chilenos.
Todos van subiendo unos sobre
otros. Nichos del galpón Sudame-
ricano, y muertos se llaman. Nos
murieron —digo— de la pena y se
llaman.Del amor desaparecido también se
llaman los países. Enmurallados
yacen como nosotros.Masacraron a los chicos y los
países se quedaron. Nosotros
somos ellos, tiré. Fue duro.
Algunos se apodan Países del ham-
bre, o bien USA en el nicho ameri-
cano, digo: Más atrás están los
oíros. Amor mío; somos nos
comidos.

Fin. Y entonces:
….Reventada de amor toda la enamorada que quepa te cantó allí. Fue
más hondo todavía; más abajo de los hoyos negros, del grito, de la
pesadilla. Allí la mujer en amor te contó esta historia; es descripción,
mapas y países enruchados, pero toda su enamorada te cantó allí. Corte.
Tu desierto de amor. Corte. Y entonces:


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