George Orwell, más actual que nunca

Las ventas de la novela 1984, de George Orwell, se dispararon en el 2013 tras las revelaciones sobre la vigilancia y el control de las comunicaciones del Gobierno de EE UU. Según la sección “Mover and Shakers in Books” de la Amazon, la edición centenaria de la aumentó sus ventas en un 7000% en que luego de las filtraciones al más alto nivel han desvelado de cómo los empleados de los servicios de inteligencia de EE UU buscan posibles amenazas terroristas a través del registro de llamadas telefónicas y de la observación del tráfico en Internet.

 

bigbrotherEn la novela de Orwell se plantea el uso del terror y del miedo como forma para sustentar el poder de manera indefinida y sin ninguna crítica de oposición. La sociedad que se plantea en 1984 es una sociedad en permanente guerra, aterrorizada, amedrentada y llena de odio sin una razón donde la función del miedo es la inhibición de la acción. Al mantener a las masas atemorizadas se consigue una sumisión completa del individuo, de forma permanente.

En su novela ‘1984’, Orwell retrata la historia de un Londres futurista, en un estado totalitario, donde las personas han perdido toda su intimidad, sus pensamientos y sentimientos, y se encuentran dominados y controlados bajo la vigilancia constante de la figura divina del Gran Hermano, que lo ve, lo escucha y lo sabe todo. Nadie puede escapar de su obligatoria tutela, ni siquiera Winston Smith, el protagonista de la novela.

El ex contratista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) Edward Snowden quien reveló al mundo entero el espionaje de la NSA, ha resurgido de nuevo. El pasado miércoles 25 de diciembre  entregó el “mensaje navideño alternativo” para Channel 4 británico y haciendo una analogía entre las actividades de recopilación de datos de la NSA y el estado de vigilancia que George Orwell describe en la novela 1984.

“Orwell nos advirtió sobre el peligro de este tipo de información”, dijo Snowden. “Los dispositivos de recogida en el libro -micrófonos y cámaras de video, televisores que nos ven- no son nada en comparación con lo que tenemos en la actualidad. Tenemos sensores en nuestros bolsillos que nos rastrean donde quiera que vayamos”.

Edward_Snowden_2013-10-9_(1)_(cropped)The Guardian de Londres informó que el mensaje de Snowden sigue la tradición del canal de tener “figuras inusuales pero relevantes” dirigiéndose al país en Navidad. La breve declaración fue filmada en Rusia -donde a Snowden le fue concedido asilo desde agosto de 2013- por la periodista Laura Poitras, una entre los que recibieron del ex agente miles de documentos que abarcan los programas de la NSA, como PRISM e “Informante sin límites”.

“Un niño nacido hoy va a crecer sin la concepción de la vida privada en absoluto”, dijo Snowden. “Nunca sabrá lo que significa tener un momento privado para sí mismo, un pensamiento sin grabar, no analizado. Y eso es un problema, porque la intimidad importa. La privacidad es lo que nos permite determinar quiénes somos y quiénes queremos ser”.

La declaración sigue a una entrevista del Washington Post donde dijo que, “en términos de satisfacción personal, la misión está ya cumplida”, ya que arroja luz sobre el alcance de la NSA, tanto en los EE.UU. como en el extranjero.

“Las conversaciones que se producen hoy determinarán la cantidad de confianza que podemos colocar tanto en la tecnología que nos rodea como en el gobierno que la regula”, dijo Snowden. “Juntos podemos encontrar un mejor equilibrio. Terminar con la vigilancia masiva. Y recordar al gobierno que si realmente quiere saber cómo nos sentimos, preguntar es siempre más económico que espiar”.

Los telefonos inteligentes, fuente de información

Al final del año pasado se reveló que la NSA sabe obtener información de los teléfonos inteligentes, incluso iPhone y BlackBerry. La revista alemana ‘Spiegel’ publicó que una presentación clasificada de la NSA presenta las posibilidades de obtener datos personales a través de los iPhone, y califica al fundador de Apple Steve Jobs de Gran Hermano , con referencia a la novela de George Orwell ‘1984’ sobre un estado que espía totalmente a sus ciudadanos. Igualmente el reporte indica que los usuarios de los dispositivos que la NSA espía son llamados ‘zombies’ por esta agencia.

La presentación usa capturas de pantalla de una antigua publicidad de Apple filmada en 1984. En el final de la publicidad se decía: “Apple presentará Macintosh y ustedes verán por qué el año 1984 no será como ‘1984’”.

En las diapositivas de la presentación las capturas del video y la foto de Steve Jobs están acompañadas con el comentario: “¿Quién pudiera decir en 1984 que él mismo sería el Gran Hermano?…” y más adelante fotos de compradores felices de Apple aparecen acompañadas con el comentario: “…y los zombis serían los clientes que pagan dinero?”.

Hasta las huellas dactilares

La nueva version de IPhone de Apple tiene incorporado el reconocimiento dactilar. La función es presentada como una nueva medida de seguridad. El hecho aumenta las preocupaciones de una companía poseyendo registro dactilar de sus usuarios.

Los expertos en seguridad informática aseguran que los teléfonos móviles de última generación son nuestro principal semillero de rastros digitales, así como el mayor boquete de seguridad informática con el que convivimos. En la práctica, los smart-phones son ordenadores de bolsillo, donde no solo guardamos fotos personales, listas de contactos y archivos de trabajo, sino también el correo, las contraseñas y a veces hasta aplicaciones para interactuar con el banco. La información puede ser interceptada a través de una antena de hi-fi de servicio libre, o un simple hurto puede poner en manos desconocidas toda esa información.

Como explicó Alan Rusbridger, redactor jefe del diario británico ‘The Guardian’ en la conferencia que dió el pasado 23 de Septiembre en Nueva York, “Orwell nunca habría podido imaginar algo tan completo como este concepto de vigilar a cada uno todo el tiempo”. El periodista subrayó que, aunque por ahora no se trate del totalitarismo, la infraestructura creada podría ser peligrosa si cae en las manos inapropiadas.

“La habilidad de estas grandes agencias para mantener a nivel internacional a toda la población bajo algún tipo de vigilancia, así como su habilidad para usar la ingeniería y algoritmos para armar un sistema de monitoreo y vigilancia, es asombrosa”, concluye Rusbridger.

“Es un impacto muy importante sobre el equilibrio de varios derechos en la sociedad, sobre como se hacen los negocios, y sobre la seguridad de las personas y su rutina digital”, subraya el redactor.

Los documentos desclasificados muestran que el espionaje de los servicios secretos como la estadounidense Agencia Nacional de Seguridad (NSA) o el británico Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno (GCHQ) superaba todos los límites sin distinguir entre socios estratégicos y enemigos potenciales.

La red global de vigilancia contempla un amplio abanico de objetivos, desde geopolíticos hasta comerciales.

 Las redes sociales

Según los periódicos Washington Post y The Guardian, las autoridades estadounidenses pueden entrar a los servidores de Microsoft, Yahoo, Google, Facebook, PalTalk, AOL, Skype, YouTube y Apple. Washington Post y The Guardian, que lograron ver una presentación clasificada de PowerPoint sobre el sistema de vigilancia PRISM, escriben que la NSA y el FBI tienen acceso directo a varios servidores que les permiten saber prácticamente todas las actividades realizadas por una persona en Internet. La información recabada por estas autoridades incluye audio, vídeo, fotografías, correo electrónico y bitácora de navegación por Internet.

El PRISM surgió de las cenizas del programa secreto del Gobierno de Bush, de órdenes de vigilancia nacional, que concluyó en 2007, después de que los medios de comunicación y de que la Corte de Inteligencia Extranjera, obligaran a la Casa Blanca a cancelarlo.

Entonces, el Congreso aprobó dos leyes para garantizar la inmunidad a las empresas privadas que cooperaran voluntariamente con la Inteligencia, lo que permitió la creación del PRISM. Solo dos legisladores conocían su existencia, pero estaban obligados a guardar secreto.

El PRISM es heredero de una larga historia de cooperación entre la Inteligencia estadounidense y alrededor de un centenar de empresas privadas asentadas en el país norteamericano que comenzó en la década de 1970.

Luego del informe publicado en The Guardian y el Washington Post, las compañías mencionadas se apresuraron a difundir comunicados de prensa donde negaban todo vínculo con agencias del gobierno. La verdad no se sabe, pero no deja de preocupar la masiva información personal que archivan estas compañías no solo de lo que se hace sino de lo que se intenta hacer.

Una huella imborrable

Max Schrems, el estudiante de leyes que ha puesto a Facebook contra la pared en Europa

Max Schrems, el estudiante de leyes que ha puesto a Facebook contra la pared en Europa.

Nuestro historial digital ya cuenta más acerca de nosotros que nuestra propia memoria. Incluso lo que borramos de nuestro computador queda registrado y no desaparece, ya se trate de textos, fotos, vídeos, e-mails, conversaciones de chat o el historial de navegación en internet. En la práctica, un documento grabado en un soporte digital nunca se borra y en eso se basan los recuperadores de datos. La única manera de eliminarlo es escribiendo otro archivo encima, pero esto es más complicado, ya que nada garantiza que el nuevo documento se haya situado en el mismo lugar del disco duro donde estaba aquel que queríamos fulminar.

Si es difícil borrar el rastro que dejamos en los soportes digitales físicos, más complicado aún es hacer desaparecer nuestra huella cuando pisamos internet, para mandar un correo, participar en un chat, poner un mensaje en Twitter o hacer un comentario anónimo en un foro.

A las marcas que dejan en el disco duro los e-mails que eliminamos (o que creemos que eliminamos) enviándolos a la papelera del ordenador, se unen los registros que permanecen de dichos mensajes en los ordenadores centrales de las empresas que ofrecen el servicio de correo electrónico como Yahho o Google. Lo que hacen las entidades de correo con nuestros e-mails es un misterio para los usuarios, que confiamos ciegamente en ellas pidiéndoles que lleven y traigan nuestras informaciones privadas, pensando que estas permanecen opacas a ojos extraños. Nada más alejado de la realidad. Los robots de Google, por ejemplo, leen y escanean los mensajes que enviamos por Gmail para ofrecernos publicidad relacionada con los temas que tratamos en nuestros correos.

Facebook reveló en días pasados que no solo graba lo publicado sino lo que nos arrepentimos de publicar. Por ejemplo es famoso en Europa el caso del   estudiante austriaco Max Schrems quien como parte de un proyecto de clase, solicitó recientemente a Facebook todos los datos que tenían sobre él y la compañía le envió un CD con un PDF de  1.200 páginas donde no solo aparecía lo que él mostraba en su perfil, sino también sus conversaciones privadas, notas que había eliminado, referencias sobre sus gustos, sus intereses y hasta sus opiniones religiosas.

La foto de la escritora Lucía Etxebarría que puso por unos minutos en Facebook y luego borró, pero que no desapareció de la red

La foto de la escritora Lucía Etxebarría que puso por unos minutos en Facebook y luego borró, pero que no desapareció de la red

En cuanto a las fotos que borramos de nuestro social media, en realidad tampoco desaparecen del todo pues además de quedar registrada en el servidor de la compañía los buscadores que se dedican a registrar todo lo que aparece en internet ya las han copiado, pudiendo así ser recuperables. Esto significa que si tu página de Facebook ha sido captada por uno de estos buscadores mientras estuvo colgada esa foto que te has arrepentido de publicar, ya es tarde: la  foto ha quedado capturada para siempre en internet. Por ejemplo la escritora española Lucía Etxebarria  subió   una foto semidesnuda a su perfil de Facebook y tardó unos minutos en advertir el error. Cuando quiso eliminarla, la instantánea se había difundido ya por toda la red. El presidente de Google, Erich Schmidt, alerta que los jóvenes están exhibiendo tantos detalles de sus vidas en Facebook que “al cabo de unos años muchos desearán cambiar de nombre”.

Alejandro Suarez Ocaña, escritor español

Alejandro Suarez Ocaña, escritor español

Pero Google no se queda atrás. Alejandro Suárez Sánchez-Ocaña, autor de Desnudando a Google, un libro que revela hasta qué punto este gigante de internet tiene fichados a sus millones de clientes. “Cada vez que usamos Chrome, Youtube, Gmail o el buscador, Google toma nota de nuestros gustos, horarios, localización geográfica e intereses personales. Esta empresa ofrece servicios buenísimos, pero no son gratis, como creemos ingenuamente. Pagamos con nuestra privacidad”, concluye este analista.

Sobre George Orwell

George OrwellGeorge Orwell, seudónimo de Eric Arthur Blair (1903-1950), fue un escritor británico políticamente comprometido que ofreció un brillante y apasionado retrato de su vida y su época.

Orwell nació en Motihari, India, y estudió en el Eton College de Inglaterra gracias a una beca. Prestó sus servicios en la Policía Imperial India destinado en Birmania, de 1922 a 1927, fecha en la que regresó a Inglaterra. Enfermo y luchando por abrirse camino como escritor, vivió durante varios años en la pobreza, primero en París y más tarde en Londres. Como resultado de esta experiencia escribió un primer libro Sin blanca en París y Londres (1933), donde relata las sórdidas condiciones de vida de las gentes sin hogar.

En 1936 Orwell luchó en el ejército republicano durante la Guerra Civil española (1936-1939). El autor describe su experiencia bélica en Homenaje a Cataluña (1938), uno de los relatos más conmovedores escritos sobre esta guerra y en el que se hace responsable al Partido Comunista Español (PCE) y a la Unión Soviética de la destrucción del anarquismo español que supuso el triunfo de la Falange.

Su condena de la sociedad totalitaria queda brillantemente plasmada en una ingeniosa fábula de carácter alegórico, Rebelión en la granja (1945), basada en la traición de Stalin a la Revolución Rusa, así como en la novela satírica “1984” (1949). Esta última ofrece una descripción aterradora de la vida bajo la vigilancia constante del “Gran Hermano”.

Cabe citar entre otros escritos, la novela Que vuele la aspidistra (1936) y Disparando al elefante y otros ensayos (1950), ambas consideradas modelos de prosa descriptiva, y Así fueron las alegrías (1953), un recuerdo de sus difíciles años de estudiante. En 1968 se publicaron en cuatro volúmenes sus Ensayos Completos: Periodismo y Cartas. Orwell murió de tuberculosis en enero de 1950.

El propio Orwell, en una fascinante carta publicada el año pasado como parte de su libro ‘George Orwell: Una vida en cartas’, explica la tesis principal de su aclamada novela ‘1984’ dos años antes de escribirla.

“Me temo que, desgraciadamente, el totalitarismo está creciendo en el mundo”, dictamina el visionario escritor, quien más adelante señala que “Hitler pronto desaparecerá, pero solo a costa de fortalecer a: 1) Stalin 2) los millonarios americanos e ingleses y 3) todo tipo de pequeños ‘fuhrers’ al estilo de De Gaulle”.

“En el mundo que veo venir, en el que dos o tres superpoderes controlarán el mundo, dos más dos será igual a cinco si el ‘fuhrer’ de turno así lo desea”.

“La mayor parte de la élite intelectual inglesa se opone a Hitler, pero solo a cambio de apoyar a Stalin. La mayoría de ellos apoyan métodos dictatoriales, policías secretas y la sistemática falsificación de la Historia siempre que beneficie ‘a los nuestros’”.

“Pero si uno proclama que ‘todo es por una buena causa’ y no reconoce los síntomas siniestros, en realidad solo está ayudando a fortalecer el totalitarismo”.

Al momento de escribir esta carta, Orwell se encontraba en su casa del barrio londinense de Mortimer Crescent el 18 de mayo de 1944. Dos semanas después, un misil V-1 alemán impactó esa zona, afectando varias edificaciones.

“Mientras escribo esto, seres humanos muy civilizados vuelan sobre mi cabeza tratando de matarme”.

“Ellos no sienten ninguna enemistad hacia mí como individuo. Yo tampoco hacia ellos. Solo están ‘haciendo su tarea’, como dice el proverbio. La mayoría de ellos, no tengo ninguna duda, son buena gente y jamás cometerían un asesinato en su vida privada. Por otro lado, si alguno consigue matarme hoy, tampoco tendrá ninguna pesadilla. ‘Están sirviendo a su país’ y eso parece que les absuelve de todo mal”.

 


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