La cara desordenada de la esperanza, pasión poética de una mujer libre

Luego de escribir sus sentimientos y emociones durante mucho tiempo Marielis Acevedo Irizarry los agrupa en un libro de poemas que será presentado próximamente en Nueva York en la Librería Barco de Papel.

Marielis ya nos había dado un adelanto de su trabajo en la presentación en el evento “Aproximación a la poesía escrita por mujeres” donde leyó e interpretó algunos de sus poemas, junto a Joanna Pino-Grisales. Esa ocasión fue uno de los eventos más concurridos organizados por el Centro Cultural Barco de Papel durante el año pasado.

Ya en el 2014, su poema “Ciudad de cera” fue premiado en el concurso anual de la editorial Casa de los Poetas en Puerto Rico y publicado en la antología “Fronteras de lo imposible”. Este, su primer libro, al que ha llamado  “La cara desordenada de la esperanza” ha sido editado bajo la tutela de la poeta puertorriqueña  Mairym Cruz Bernal.

A continuación presentamos tres reseñas que han hecho de esta publicación, que próximamente tendremos la oportunidad de disfrutar, tres escritores, Gonzalo Aburto en Nueva York, Mairym Cruz-Bernal en Puerto Rico y Armando Rivera en Guatemala.

Sensible respuesta a acontecimientos personales y sociales

Por Gonzalo Aburto

En este su primer libro de poemas, la joven Marielis Acevedo Irizarry trabaja con temas y emociones  que van de la alegría a la tristeza. La búsqueda del amor y la pareja; la urbe y sus habitantes no escapan a la fiesta de palabras que van formando  versos guiados por la pluma de quien sabe donde colocar cada una para que se conviertan en un concierto celebratorio de la vida.

De aguda mirada y de palabra precisa, Marielis se enfrasca en la búsqueda de respuestas que le ayuden a seguir resistiendo a entregar lo esperado de ella como mujer, en una sociedad en donde el machismo y el sexismo institucionalizado casi la sofocan. Sus poemas le sirven como antídoto para seguir creando.

Otro de los temas que la toca es el de la poesía como testigo y como herramienta para transformación política y social de nuestros tiempos, con los poemas dedicados a la tragedia de los niños de Siria,  y mas cerca de nosotros, al asesinato del joven afroamericano Michael Brown, muerto por los disparos de un policía blanco, en agosto del 2014, en Ferguson, Missouri.  El poema dedicado a la transgénero que viaja en el “subway” y que retrata con precisión la forma en que la miran los demás; y como ciudad de inmigrantes, no podía faltar uno dedicado a la mujer que emigra.

La puertorriqueña presenta su primera colección de poemas, –la mayoría escritos en la Gran Manzana donde reside desde hace algunos años–, en un libro en cuyo título se resume la esencia de nuestros tiempos: pese al desorden en que el mundo se encuentra la esperanza sigue viva y los versos de Marielis lo celebran.
Puerto Rico y Nueva York son eje de los poemas que contiene este el primer libro de la Boricua, que nos regala estos poemas para gozo de quienes todavía creemos que “la poesía es un arma cargada de futuro”.

Gonzalo Aburto. Periodista, activista y escritor mexicano radicado en Nueva York desde hace treinta años. Su trabajo incluye edición y producción para la radio, televisión, cine y prensa escrita de Nueva York.


 

Poeta y escritora Puertoriqueña Marielis Acevedo Irizarry en Brooklyn, New York on January 17, 2016.

Marielis Acevedo Irizarry en Brooklyn, Nueva York. Enero 17, 2016. Foto de Mariela Lombard

Entre dos mundos

Por Mairym Cruz Bernal

Columpiarse en el suspiro de una boca pintada de vino… esa es la imagen que retengo en mi memoria cuando termino de leer este magnífico libro de Marielis Acevedo Irizarry. Una poesía que se columpia entre dos islas, Puerto Rico y Manhattan. Una mujer que se desliza de los brazos de un padre bajo el árbol de cereza de su niñez, para navegar el mundo erguida. Esta es la voz de una mujer que se asume libre, y desde su pasión poética, nos lo devela en la mirada de las inmigrantes, en los ojos perdidos de algunas en el tren, desde su arrebatada pasión por un hombre que no sabe que es amado, ese que no llega, pero el mundo ha hecho el amor con mi sombra, nos dice.

Pocas veces me encuentro en el camino con una poética iluminada. Ese es el don de ser libre, de ser poeta. 

Y así lo deja acuñado en su escritura: 

Luchar para atrapar el milagro. Vivir.

Mairym Cruz-Bernal. Poeta, ensayista puertorriqueña, presidente del PEN-Puerto Rico. Sus poemas han sido traducidos al macedonio, árabe, croata, eslovenio, italiano, portugués, inglés, alemán y polaco.


 

La cara desordenada de la esperanza portada

El equilibrio de una esperanza perdida

Por Armando Rivera

Con un juego de posesiones y laberintos se construye Marielis, ella es una insurrección desnuda que se tatúa en la luz. Una palabra -en sentido de mujer- aullando a las huellas que dejan las lobas cuando comprenden que amar es un ritual en medio del bosque.  Su  prosa poética está elaborada como una permanente exquisita metáfora. Nos lleva de un precipicio al anhelo de libertad.  Por lo que  -a veces- solo necesitamos vernos al espejo, afirma en uno de sus textos. Sus versos de caída libre se expanden y no se queda con ningún nombre. Por momentos la rabia detona mil palabras para encontrar el equilibrio en los instantes o el amor es  (…) la certeza hecha triza en cuerpos que nacen de la caricia. Una imagen que decide que el fuego de la pasión puede ser la certera duda y la sentencia cae por su peso.

Con un hilo invisible, como las deidades, la poeta nos propone en su libro que algunas personas son como destellos, (…)  se apareció como espectro de vida  y alucinó mis brevedades. Porque todo poeta es -en principio- un ser oscuro y  la noche es la letanía de los anónimos. Pasión furtiva en el ocaso de un precipicio, ella -nos convoca- a lo necesariamente correcto para destrozarlo con la primera imagen, de esa locura escribe, (…) me resisto a hablar con palabras decorosas. Me resisto a beber promesas fermentadas. Y quién de nosotros no abrevado -en más de una ocasión- de los delirios que nos hacen alucinar en la última esquina de la sombra; entonces, convocamos a los duendes de la lujuria y elevamos un conjuro, (…) desabrocha el sendero de mi espalda. Hombre fantasma. Para luego sumergirnos en una travesía que nos coloca una impronta de derrotas o nuevos suspiros; por eso Marielis grita, (…) mi eco se ha ido a vagar. Tal vez con la vana esperanza de encontrarlo, aunque la incertidumbre es lo que debe marcar el camino y la poeta lo sabe;  en ese afán nos irrita al clavarnos estos vocablos en el pecho, (…) qué es uno, sino uno solo, desvariado, buscando en otros cuerpos la certeza. Luego caemos rendidos por la concreción de nuestra sociedad distópica, consumista y anodina, donde los famélicos, impotentes, desquiciados son la sopa del desayuno y me cruzo con ellos y destrozo el velo. Pero la ceguera es criminal y antojadiza, al parecer no tenemos resurrección solo una diáfana nostalgia por las anticipaciones que la escritora nos enuncia. 

Sin embargo, en el haz de tinieblas que deja esa sociedad, el amor vuelve a la carga para herirnos en lóbrega reyerta y ella musita al ser posible, (…) haz de mí un alfabeto nuevo. Deletréame sin seguir el orden. Una reinvención de la ternura escrita -con signos antiguos- es lo que precisa, redunda y cae otra vez en la cuenta de los imposibles; por eso alucina y comprende que (…) las dunas han cambiado la dirección del viento, / es tarde para esperar. Tal cual loba se estrena en la jauría; donde dejó su inocencia y explicita impone, (…) para nombrarme, no necesitas mi nombre. Mira por la ventana, verás las sílabas. Acá todo lector comprende que tiene frente a su mirada un descubrimiento, como una isla lejana -allende del mar- donde los corsarios son simples mariposas que me forman parpadeando.  Levanta el vuelo y “regresa vestida de claridad, porque acá todo será eterno desde tu mirada.”  Vístete desnuda de pasión, ordena el rostro de la esperanza y clava la palabra precisa de tu poesía en nuestras emociones, como lo has hecho en el libro “la cara desordenada de la esperanza”.  

Armando Rivera. Poeta, narrador, ensayista y columnista de opinión. Ha sido director de Editorial Cultura, el sello editorial del Ministerio de Cultura de Guatemala  y de Letra Negra Editores.

 


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