Mañanayer

“El año 2009 marca un discreto y significativo acontecimiento en la obra poética de Miguel Falquez-Certain: la preparación del libro Mañanayer, que reúne poemas escritos a lo largo de cuatro décadas. Este ensayo no pretende ser un estudio exhaustivo de la poesía de este autor; esa tarea requiere más de un crítico, más de una especialidad y perspectiva. A lo sumo, este escrito es una nota de pie de página sobre una sola palabra: Mañanayer, con la que Miguel Falquez-Certain nos demuestra que hace falta menos de un centímetro cúbico de tinta para cambiar por completo el sentido de toda una obra y de la vida misma.”
Gustavo Arango, sobre la poesía de Miguel Falquez Certain

Fiesta Literaria de verano con Miguel Falquez Certain

Miguel Falquez-CertainDespunta la tarde en el suburbio neoyorquino de Jackson Heights. Un bolero suena en la calle 80 justo frente a la librería “Barco de Papel”. Una voz de matiz caribeño y sudamericano a la vez, rompe entre el tres por dos de la música: “ese es Vicentico Valdez” dice. La voz proviene de un hombre que aparenta los sesenta por sus ademanes que no niegan la experiencia, pero sin lugar a dudas es un personaje que conserva su vitalidad, además bien llevada con su particular indumentaria: sombrero azul índigo, americana a cuadros, kakis y mochila. Es Miguel Falquez Certain que zigzaguea entre sus invitados y con la serenidad del ser amable, brinda, besa y aprieta manos. Entre sus comensales más sobresalientes están el maestro y fotógrafo Nereo López Meza, el escritor Gustavo Arango y los miembros del colectivo “Poetas en Nueva York”. Así comenzaba “La fiesta Literaria de Verano”, organizada por Jacqueline Donado del New York Book Press y auspiciada por el librero Ramón Caraballo. El homenaje, animado con música propicia del Caribe de la vieja guardia, es un reconocimiento al autor por su obra y trayectoria literaria que en gran medida ha sido encumbrada en la ciudad de Nueva York. Si es meritorio y posible mencionar un boom de la literatura latinoamericana en los Estados Unidos, no se puede dejar de mencionar a este veterano de las letras que desde la década de los sesentas reside en la Gran Manzana. Nacido en Barranquilla, Colombia, Miguel ha publicado cuentos, poemas, ensayos y traducciones. Ganador de la medalla de plata que le otorgó el Gremio de Poetas y Escritores Latinoamericanos en 1996 por su libro Palimpsestos. Finalista en el segundo concurso del Instituto de Escritores Latinoamericanos en 1990 con su libro Usurpaciones. Además traductor al ingles del monólogo de Gabriel García Márquez Diatriba de amor contra un hombre sentado que fue presentado en el reconocido teatro El Repertorio Español de Manhattan.
Ramón toca la campana, hora de la cena poética, todos somos invitados al interior de la librería. Miguel se sienta en el trono de los poetas con una copia de su libro Mañanayer, un poemario compuesto por textos de los libros Palimpsestos (1994-1996), Usurpaciones y deicidios (1989-1995), Doble corona (1991), Habitación en la palabra (1983-1990), Poemas en cámara ardiente (1988) y Reflejos de una máscara (1968-1982). El poeta nos explica que el manuscrito comprende su vida literaria desde la más depurada forma juvenil del escritor hasta la sofisticación del vehemente conocedor de su oficio. La velada sigue su curso y anochece, cada copa de vino blanco se reduce a un verso. En la intrínseca Jackson Heights de restaurantes, bares, tráfico y ruido de rieles palpita un submundo de la cara desconocida de Nueva York, y de esta emerge como un centella en la noche, otro submundo donde pulula el arte y la creación. Miguel es breve en su presentación, se despide y sabe que es hora de dejarlo todo en manos de nosotros sus lectores.
 Por Diego “Liriko” Vargas

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