Caban. El reclamo de los dioses

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Sonia Silva Rosas. La muerte violenta de un candidato, la matanza a sangre fría de una comunidad indígena, las traiciones entre políticos, el pisoteo de un pueblo entero que ha permitido el abuso de poder, circundan y nutren esta novela.
La furia volcánica de Tata Goyo regresa a Nixmal, una comunidad mexicana sometida durante siglos, para exigir el recuento de sus riquezas naturales y lingüísticas, en medio de tradiciones, costumbres e historia que han quedado en el olvido, aplastadas por los dueños del poder. Allí, dos hermanos se enfrentan antes que los antiguos dioses de los pobladores lleguen a destruirlos, arrancando de raíz lo que se ha dañado.

Impregnada de misticismo e intensidad poética, a veces surreal, a veces mágica, Caban. El reclamo de los dioses es una novela cuya historia raya en lo premonitorio, lo terrible, en una civilización que se perdió el respeto a sí misma.

Sobre la autora

SONIA-SILVA-ROSASPoeta, periodista, narradora y promotora cultural. Egresada de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Colabora con revistas de Montreal, Canadá; de Madrid y Huelva, España, y con revistas que promueven la poesía chicana en Los Ángeles, CA. Sus poemas han sido traducidos al inglés, francés y portugués. Colabora también con revistas de Venezuela, Chile y Argentina. Fue corresponsal de las revistas Época, Siempre y Artes de México.

Actualmente es columnista del periódico mexicano El Sol de México y colabora con las revistas virtuales Peregrino y sus letras de Arizona, EUA, Hojas Sueltas (Caracas, Venezuela) y La Jiribilla, suplemento que se distribuye con el periódigo Gráfico de Xalapa en Veracruz.  Es Co Directora de Noctis Ediciones y del periódico Amaranto.

Su desempeño como editora le ha dado la beca Edmundo Valadés para revistas independientes del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes y en dos ocasiones el apoyo Financiarte del Consejo para la Cultura de Nuevo León.
Su obra aparece en las antologías: Poetas de Tierra Adentro II, en el Diccionario de Mujeres Poetas de Nuevo León, en Desierta Memoria (Saltillo, Coahuila), enAntología de Poesía Hispanoamericana y en la Muestra de Poesía Hispanoamericana Siglo XXI de la Asociación Prometeo de Madrid, España.
Tiene publicados: Laberinto de Siluetas (Poesía. Col. La hoja murmurante de Toluca, Estado de México. 1994), Ídolos de Sal (Poesía. Historias de Entreten y Miento de Saltillo, Coahuila. 1995), Lluvia ácida sobre la danza de las horas (Poesía. Ediciones de Pasto Verde, Orizaba, Veracruz. 1996), Tanta Memoria(Poesía. Fondo Editorial Tierra Adentro, CONACULTA. 2002), Cuentos para entristecer al payaso (Cuento. Editorial C&F, Guadalajara, Jalisco. 2009), Cuarto Menguante (Poesía. Editorial La Regia Cartonera. Monterrey, Nuevo León. 2011) y Caban. El reclamo de los dioses (Novela. Morbo Ediciones. Campeche, Campeche. 2012)

En el 2008 recibió Mención Honorífica en el Premio Nacional de Poesía Tinta Nueva.


Comentarios

Caban. El reclamo de los dioses — 3 comentarios

  1. Probadita de mi novela Caban. El reclamo de los dioses.
    Capítulo III

    Hasta Ignacio llegaba el sonar de los tambores acompañando a la peregrinación con la que el pueblo veneraba a la Virgen de Guadalupe. A don Gerardo se le había ocurrido partir justo en diciembre y el nieto pródigo imaginaba al espíritu del anciano esparciéndose lentamente con cada uno de los golpes que lanzaban los tambores y con cada uno de los rezos.
    Quienes cargaban el féretro que llevaba los restos de don Gerardo a su encuentro con la tierra, aparecieron por la calle Segunda Oriente con la gente detrás de ellos. La banda de música abría paso al difunto en el mundo de los vivos e intentaba hacer menos dolorosa su partida por el sendero misterioso de los muertos.
    Ni siquiera le habían avisado a qué hora sepultarían al viejo. Desde su llegada, Isidra parecía negarlo ante el pueblo y no le dirigía palabra ni mirada alguna. Los ojos de su madre, dos lagunas brillantes que iluminaban tristemente su rostro moreno, buscaban la manera de desaparecerlo, ahogarlo en su profundidad. Se dejó guiar por la música hasta una de las filas que rezaba entre lamentos y cantos Padrenuestros y Avemarías.
    El pueblo cerraba el paso a Nacho, mirándole, pero éste, decidido y dando pequeños empujones a quien se le atravesaba, alcanzó con paso firme a su madre que también rezaba con voz apagada. Ella sintió cerca la presencia del hijo y buscó refugio en el hombro de doña Margarita.
    Más adelante, él intentó ayudar a quienes sacaban el cuerpo de don Gerardo de la caja para colocarlo en la tierra por unos instantes y con ello solicitarle permiso para fundirse en ella, sin embargo, los hombres se negaron a recibir su ayuda y por toda respuesta sólo dirigieron hacia él una mirada fría que mostraba abiertamente su rechazo.
    Horas después de sepultar al anciano, de nuevo en la habitación de don Gerardo, Nacho pensó en acudir a Marina con la esperanza de obtener alguna respuesta para sus dudas, sin embargo recordó que su madre y Marina hacía mucho no se dirigían la palabra.

    DR.

  2. Otra probadita de Caban. El reclamo de los dioses, mi novela. Ahora va una de esas partes en la narración en donde busco dejar constancia de la gran importancia que tienen para mí las lenguas indígenas de México: su poesía, su creación literaria en general. Es hora de regresar a nuestras raíces, valorar nuestra riqueza:
    {…} Doña Margarita adivinó los pensamientos de su nieto y sintió compasión por él.
    –Sigue hijo, te escucho (…) Eres el enemigo que por siglos nuestro pueblo esperó. Por tu causa despertarán Xiuhtecutli y Tlatecuhtli. Nuestro pueblo se verá obligado a recordar nuestras raíces y se dará castigo a los traidores. Anda, continúa pues. […] –Dime, ¿qué dicen las voces? Nacho se incorporó y caminó hacia la ventana que mostraba el ya acostumbrado gris plomizo de la mañana viajando sobre el lomo de las palomas. Descubrió que la fumarola del volcán había aumentado y que el paso del Tata durante la madrugada había consumido el verdor de hierbas y arbustos. – El viejo aparece quejándose de mi nacimiento. Sus reproches brotan de la tierra y con cada grito la tierra se mueve. Con los temblores comienzan cantos semejantes a esos rezos que ofrecen las mujeres por sus muertos durante los rosarios: cuando inician son como susurros en los que intentan ahogar su dolor y, antes de finalizar, el susurro escapa de ellas en forma de lamento. Después escucho el primer canto:
    In rójiktiria yuni,
    junen béchibone én úni buiika;
    ¡May siáalisi boka ju ánia:
    Te ítapo kayta ama attiak! {1}
    Y los gritos del viejo aumentan y se confunden con esos rezos: ¿Cómo pagarás la traición y la sangre que has derramado?…
    Nu mä Hyadihue ne gi yohpi´ gi yo te,
    pi gi fodi k´uya ´yuuri hnini,
    pa nu ri mä hki hñä ä da tode götho,
    nu maahoi. Hi ngi hyegi gi ñäkähñäc. [2]
    ***
    Ni bedané diidxa´ biropa,
    bedaguuti stiidxanu ne laanu,
    bedaguxhatañee binni xquídxinu,
    sícasi nácanu bicuti´
    biaba lu yaga, nexhe´ lay´u.
    Tu laanu, tu lanu? {3}

    ***
    Ai tiempuecha
    engajtsi nirajka
    ka no meni k´uanatsini.
    Ai tiempuecha
    engajtsi nitamka
    esika juchiti tsipiku
    na nirani jaka.
    Ai tiempuecha isijtsi nirasinga
    esikani ji
    na nirani jaka
    ka no cha no meni
    k´uanatsia
    ka jituni
    no meni jungaaka.
    Ai tiempuecha
    engajsti nirani jaka. [4]

    –Y en verdad nunca regresarán, hijo, jamás. No se pregunta lo que ya se sabe. No sé por qué buscas una respuesta que ya conoces. Aquella noche decidiste dar el paso que despertaría al Tata…

    ********************************
    Los poemas que aparecen en la novela están escritos en maya, náhuatl, zapoteca, purépecha, otomí, mazateca, tzotzil, mayo y yaqui.
    Traducción de los que en este post aparecen:
    1. Mi tristeza es mucha
    Por eso aquí estoy cantando
    ¡qué verde se ve el horizonte,
    Pero nuestro no es nada!

    2. Nuestro sol quiere que sigas practicando
    y defendiendo las raíces de tu pueblo,
    para que tu voz se escuche en todo
    el horizonte. Sigue hablando tu idioma,
    el que te heredaron tus abuelos, sigue
    amando tu hogar, tus jardines y los
    manantiales de tu alma: las aguas
    calmarán tu sed.

    3. Quien trajo la segunda lengua
    vino a matarnos con nuestra palabra,
    vino a pisotear la gente del pueblo,
    como si fuéramos gusanos
    caídos del árbol, tirados en la tierra.
    ¿Quiénes somos, cuál es nuestro nombre?

    4. Hay tiempos
    que se van
    y nunca regresan.
    Hay tiempos
    que pasan
    como mi vida
    como se está yendo.
    Hay tiempos
    así se van
    como yo
    como me estoy yendo
    y ustedes nunca
    volverán
    y yo
    nunca volveré.
    Hay tiempos
    que se están yendo.

  3. “Caban. El reclamo de los dioses” es una novela cuya historia raya en lo premonitorio, lo terrible, en una civilización que se perdió el respeto a sí misma… Y considero que con todo lo que actualmente acontece en México, la realidad -en definitiva- no se aleja mucho de la trama. A 17 años de haber iniciado la escritura de esta novela y a 13 de haberla terminado, me confirmo que cada uno de los acontecimientos de los cuales parte la historia de Caban fueron, también, el detonante para que México iniciara toda esa parte oscura en su historia contemporánea. ¿Qué encontrarás en Caban. El reclamo de los dioses? Hallarás una lamentable realidad: el pago por la indiferencia de un pueblo permisible (México) que -además- se avergonzaba de sus raíces, de sus dioses precolombinos, de sus etnias. Un pueblo que perdió su identidad y que permitió el pisoteo, el saqueo, la burla de políticos y, especialmente, la agresión pueblo contra pueblo, ¿te suena conocida la historia? Entonces te invito a leer mi novela.

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