Víctor Fragoso, un poeta revolucionario y vanguardista

UntitledVíctor Fragoso (14 de enero de 1944) fue  producto de la efervescencia de la diáspora boricua en la Nueva York de los años 70. Un artista revolucionario, vanguardista e independentista que formó parte del movimiento intelectual en el que una de sus manifestaciones fue un radicalismo que ahora está casi extinto, resultado de la lucha por profundos cambios sociales, la diáspora del Caribe y las protestas de los homosexuales en Nueva York.

Fragoso, con maestría y doctorado en literatura de la Universidad de Connecticut, además de ser un intelectual y profesor universitario en Livingstong College y la Universidad de Rutgers , vivió en su condición de homosexual abierto, desde su llegada a Nueva York en 1965, cuatro años antes de las protestas de Stonewall. Esto, junto a su anti-imperialismo representaba una fuerte oposición a los convencionalismos.

Interesado en el movimiento teatral hispano de la Gran Manzana participó como director y actor en varios grupos hispanos de teatro en Nueva York y Nueva Jersey, entre ellos: Teatro Pobre de América, Teatro Orilla, Pregones, Teatro Rodante Puertorriqueño y Guzábara, compañía que fundó. Dejo como muestra de ello una vasta obra teatral inédita.

Escribe sus libros en los primeros años de esta efervescencia del comienzo de la lucha por los derechos de los homosexuales y entra a formar parte de una generación pionera de escritores homosexuales y radicales puertorriqueños, la mayoría escribiendo desde Nueva York, en los años setenta: Alfredo Villanueva, Luz María Umpierre, Manuel Ramos Otero, Carlos Rodríguez Matos. Todos ellos parte de una generación donde se despierta literariamente una fascinante explosión de géneros con fuerte tinte social, político, feminista y radicalista con escritores como Pedro Pietri, Papoleto Meléndez, Edgardo Rodríguez Juliá, Angela María Dávila, Sandra María Estévez o Liliana Ramos Collado, por mencionar algunos.

Su época fue momento de cambios drásticos de formas y contenidos y en ese cambio se ubicó la poesía de Fragoso, sus libros El reino de la espiga (1974) y Ser Islas/Being Islands (1976) lo hacen un pionero dentro de la poesía gay puertorriqueña.

“Valiente y abierta, violenta y acariciante, la poesía de Fragoso es la paradoja que encierra su propio verso: “orgía de ángeles”. Hundido su cuerpo en la metrópolis neoyorquina, el poeta asume como suya la empresa de la libertad, y no sólo desde una sexualidad prohibida entonces en nuestra isla, sino desde una conciencia política que reúne a la vez la vivencia aguda del inmigrante empujado hacia el margen de una comunidad racista, y la convicción de forjar una patria libre” —Liliana Ramos Collado, El Nuevo Día.

Víctor Fragoso realizó estudios de pre-médico en la Universidad de Puerto Rico. Y cuando llega a Nueva York, comienza a trabajar en el Sloan Kettering Memorial Hospital, uno de los centros de investigación del cáncer más importantes de Estados Unidos. Irónicamente fue allí mismo donde murió, a la temprana edad de 38 años (12 de enero de 1982) por causa de una condición que en ese entonces era desconocida, pero a la cual se le llamó posteriormente Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida SIDA.

Ser islas —(fragmento)

la luz se detiene un momento
en mi ventana
sigue luego arrastrada por el viento
en su mano la dura noche izquierda
caliente incircuncisa
deja venir su leche en las iglesias
el ángel del silencio cruza sobre nosotros
las plantas son figuras religiosas
que adoramos en macetas
para no olvidar nuestro origen
con ellas
empieza y termina el universo
las gentes
figuras que captan por instantes
la luz sobre sus cuerpos
con nosotros
termina y comienza el universo
una mente sola
vivir
una pequeña luz inmensa

 

El reino de la espiga —(Fragmento)

24

huele al almizcle o verano
detenido en mí mismo
me distraigo paseando en el espejo
me converso
con toques de palabras repetidas
saco cuentas exactas
sobre el amor la duda la carrera el pan de todos
y mi corto lenguaje
de donde vengo se llega a muchas partes
especialmente al espejo en el fondo del mar
a las cabinas o los refrigeradores
paciencia hermano inmóvil
a veces vivir es dejar hacer al viento
recoger el movimiento de la mano extraviada
extenderse
cuando llego al silencia
toca al mundo a la puerta
que no me diga el árbol
la fisiología de su verdad
que no aúlle en la flauta de esta primavera
que estalla en nuestros ojos
ya le he preguntado
en el silencio místico del polen
y no encontré respuestas en el viento
enredado en la multitud de sus brazos diagonales
en el nido axilar de su desdicha
ya yo no hablo el dulce
lenguaje de los sauces
destrepado del árbol
cargando por el mundo las cabezas
me olvidé de la sábana
dulce y larga del mar aprisionado
que no me traiga el árbol la bandeja
pulida de su abrazo no la quiero
si estallan golondrinas en mi oído
que esperen por mi zapato en el bosque

10
nada que no sea imposible
que no tenga el color de los espacios
que no esté lleno de abismos
nada quiero que sea simple
sin párpados
porque la sencillez es casi una ecuación como la muerte
cuando se me resuelvan
las manos con alguna risa
desdoblada al azar
pediré otro cuaderno
para sumar las deudas los asuntos las cartas
nada quiero que no sea tu columna
o una mancha
con la improbable mancha de tu sello

23

vueltas
sobre el eje inmóvil de tu ausencia
segunda persona interminable
que invadió mi palabra
y la esquina adormecida de todo lo planeado
vuelvo a la cama
me canso
sin “repetir los cuerpos en la mañana”
me desgasto
diciendo que daría cualquier cosa porque me invadieras
una vez más remoto capitán
haciéndome explotar como el verano
que sale humedecido de un abril transparentetarde tostada por la nueva luz
trigo repleto boca
poblada de semillas
me duele tu existencia
saber que tus sábanas son costas para nuevos naufragios
que estás presente en las huellas de mi mano zurda
en la savia de las cartas de enero febrero marzo abril
en la promesa del mayo que nunca tocó a la puerta del fondo
del mar
llegó mayo sin ti
mayo no es más que un mes si tú no estás conmigo
vuelvo
regreso a tu presencia desaparecida
para inventarte una vez más
hijo de mi palabra mío único 


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